El euro por receta a esperas de que desaparezca

euro por receta

Fuente: noticias.lainformacion.com

Ante el recurso del Tribunal Constitucional contra el euro por receta que se ha quedado suspenso cautelarmente hasta dentro de 5 meses, están teniendo lugar muchas consultas en la farmacia sobre qué va a ocurrir con esta forma de copago.

Hace días que ya no cobramos el euro por receta en nuestra farmacia, en Cataluña, aunque todavía su retirada no es oficial, estamos a la espera de que el Tribunal Constitucional lo notifique oficialmente. Lo cierto es que los farmacéuticos estamos descontentos con esta situación, no valoramos la medida en sí, pero sí habría que abrir debate sobre cómo se financia la Sanidad Pública.

Como consecuencia de las medidas recaudatorias que se han venido implantando, los farmacéuticos hemos sufrido un desgaste importante a la hora de ejercer nuestro trabajo. Los pacientes están molestos con las medidas y somos nosotros los que estamos detrás del mostrador explicando todos los cambios que se van sucediendo. Tal y como menciona un compañero de Valencia, “nos sentimos como el cobrador del Frac, pero con bata blanca”. Estamos incómodos con la aplicación de la tasa del euro por receta y, sin embargo, ésta ha sido posible debido a nuestra credibilidad y esfuerzo.

En Barcelona, la aplicación del euro por receta ha supuesto una recaudación extra de 45,7 millones de euros desde que fue implantado el 23 de junio, según el Departamento de Salud, que ha destacado que la tasa ha cumplido el efecto disuasorio deseado al reducirse un 21% la compra de medicamentos en este periodo de tiempo. No obstante, el Colegio de Farmacéuticos de Barcelona rechaza este efecto disuasorio del que presume la Generalitat y señala que la reducción en la compra de medicamentos se debe a un cúmulo de factores muy diversos y no sólo al euro por receta.

Además, el copago trae consecuencias negativas para la adherencia al tratamiento, y por tanto podría generar más gasto sanitario debido al deterioro de salud de los pacientes como cons transfiere al usuario la capacidad decisoria de si debe comprar un medicamento o no en función de sus recursos. Por ejemplo, puede ser que un jubilado deje de tomar un producto en detrimento de otro por falta de liquidez y esto no debería producirse jamás.

Estas medidas recaudatorias no benefician en absoluto a los farmacéuticos, por el contrario seguimos cobrando con dos meses de retraso el importe que le corresponde a la Generalitat por las recetas.

El euro por receta entró el pasado junio y prometía reducir un 20% de la dispensación farmacéutica. La ley ahora obliga al Tribunal Constitucional a admitir las cuestiones de inconstitucionalidad y también exige que queda en suspensión durante 5 meses.

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La farmacia catalana el día después de su primer cierre histórico

Huelga de farmacias en CataluñaJusto ayer, mismo día de la huelga, llegó la noticia esperada: por fin la Generalitat recibía el dinero para hacer frente a los pagos que tenía pendientes con las farmacias. A pesar de ello, ¿por qué la gran mayoría secundaron la huelga? La situación que se vive está impregnada de pesimismo y el miedo está latente, el temor a que se vuelva a repetir y además que se prolongue durante más tiempo.

Hoy han salido declaraciones nuestras en La Vanguaria en un artículo que explicaba la situación que estamos viviendo los farmacéuticos catalanes. Otros compañeros también aportaban su granito de arena en representación, no sólo de las oficinas de farmacia, sino también de un sector que generaba puestos de trabajo de calidad y que en cambio ahora cuesta mantener. La situación no sólo perjudica a los farmacéuticos de a pie, mayoristas y grandes laboratorios también empiezan a verse perjudicados.

Pero aquí, lo más importante es la lucha por darle continuidad al derecho al medicamento de todos los ciudadanos. Si llegase el caso en que la situación que hemos vivido de impagos se prolongase en el tiempo, no sabemos hasta cuando el farmacéutico sería capaz de financiar de su propio bolsillo la medicación para que no falte a nadie.

Sin ser alarmistas, hay que poner sobre la mesa las posibles situaciones futuras y movilizarse para ponerle remedio antes de que ocurra.

Fuente principal: lavanguardia.com