¿Miedo a.. besar, hablar, acercarte, una entrevista? Tiene remedio

La halitosis o mal aliento puede convertirse en un problema social y generar dificultades para relacionarse a la personas que lo padecen. Pierden confianza en sí mismos y viven con un miedo constante  de ofender o molestar a otras personas. A veces la causa puede no tener gran importancia pero si se convierte en un problema continuado, intenso o peculiar, puede ser la señal de algunas patologías y enfermedades, y es conveniente acudir al médico o al farmacéutico.

Aún así, hay situaciones muy comunes que pueden producir el mal aliento y no por ello hay que alarmarse. Una de ellas es la “halitosis matinal”, que se manifiesta porque se deja de producir saliva durante el sueño. Ésta mantiene la boca limpia de residuos. Sin saliva la boca se reseca y las células muertas y bacterias se adhieren a la lengua y al interior de las mejillas, produciendo malos olores. Por otra parte, la respiración por la boca, el roncar, la edad y las preocupaciones, contribuyen a la disminución de la saliva en la cavidad oral.

Si sufres de halitosis, aquí tienes algunos consejos que pueden ayudarte:

Mantener una higiene bucodental adecuada.

Es conveniente cepillarse los dientes después de cada comida sin olvidar la lengua y las encías. Pero, ¿cómo llegar a todos los rincones de la boca? Un enjuague bucal adecuado te hará sentir más frescor y limpieza. LACER recomienda “realizar un enjuague bucal entre dos y tres veces al día con 10 ml sin diluir, dejando que el líquido circule por toda la cavidad oral durante un  minuto. Es aconsejable no enjuagarse con agua ni ingerir bebidas o alimentos hasta transcurridos unos quince minutos después de realizar el enjuague.

Para completar la limpieza es esencial la utilización de seda bucal para los espacios interdentales.

Otras maneras de evitar el mal aliento son no fumar, moderar el consumo de alcohol, azúcares, dulces y grasas, así como no permanecer muchas horas sin ingerir alimentos: es recomendable tomar una manzana entre comida y comida y aumentar el consumo de verduras crudas que ayudan a proteger la encías.

También hay que beber agua para mantener oxigenada la boca. Puede ayudar masticar un trozo de limón con cáscara durante un par de minutos tras las comidas, los caramelos o los chicles mentolados sin azúcar.

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